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Policaprolactona: el lifting líquido. Todo lo que tienes que saber.

El lifting, en el sentido literal del término, o sea, el que requiere cirugía, vive sus horas más bajas desde que las moléculas líquidas y los hilos tensores le han ganado la batalla.

Las arrugas ya no nos asustan tanto. Desde que a Adolfo Domínguez se le ocurrió aquello de “la arruga es bella” allá por los años ochenta, la visión de las líneas de expresión ha variado mucho, y lo ha hecho de manera inversamente proporcional a la manera en que nos hemos ido reconciliando con ellas. Son, ni más ni menos, la prueba de que hemos vivido, reído, llorado y amado. Lo que sí nos fastidia es la flacidez, dejar de ver nuestra estructura facial, las líneas de los pómulos y de la mandíbula en un lugar distinto a aquel en el que estuvieron siempre.

La clave es que, además del efecto de volumen que tiene esta molécula por sí misma, cuando se inyecta provoca un aumento en la producción de colágeno y elastina.
  • Contra la ley de la gravedad

Nos preocupa perder las dos “manzanitas” pomulares cuando nos reímos, que la zona temporal justo encima de las cejas se vaya hundiendo (con el consiguiente efecto de “cadaverización”), que la piel y las estructuras y los tejidos internos descansen en los surcos nasogenianos (de las aletas de la nariz a la comisura de los labios) y en las arrugas de marioneta (de las comisuras a la mandíbula), como consecuencia de la ley de la gravedad y la potencia de los músculos depresores (los que se encuentran justo bajo la línea de marioneta). Lo que le ocurre a la piel es que se afina, y al ir perdiendo capacidad de sujeción, no es capaz de mantener las estructuras donde estuvieron. Para colmo, el nacimiento del cabello se retrae, con lo que las líneas de referencia del rostro cambian.

  • El triángulo facial invertido

Lo que le ocurre al rostro es sencillo: cuando eres joven, sostienes un triángulo imaginario con dos vértices en cada pómulo, el tercero en el centro de la barbilla. Pero con la edad, y eso es lo que envejece, es que esos tres ángulos empiezan a descansar en el centro del entrecejo y los dos puntos laterales de la mandíbula. Es como si todo el volumen del rostro se empezara a concentrar en la zona inferior, lo que aporta “peso” y una sensación de cansancio y falta de frescura al rostro.

  • Un nombre complicado para un efecto maravilloso

La policaprolactona es una sustancia que consigue devolver los contornos perdidos al rostro redensificando la piel y mejorando su calidad. La clave es que, además del efecto de volumen que tiene esta molécula por sí misma, cuando se inyecta provoca un aumento en la producción de colágeno y elastina de las células que se ocupan de ello, los fibroblastos. Además de que el efecto “flash” y de tensión es inmediato nada más recibirlo (a base de unos cuantos pinchazos en diferentes planos de la piel y en zonas estratégicas del rostro), los efectos más importantes se notan a los 3 meses, porque los fibroblastos ya se encuentran en plena fabricación de nuevas moléculas de colágeno. Y lo mejor de todo es que el efecto dura entre dos y tres años.