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¡Bye bye, código de barras!

Las curiosas denominaciones de nuestras arrugas ya son familiares. Y esta no nos sirve para pasarnos un escáner y recopilar información, sino para añadir años a nuestro D.N.I.

Las arrugas son, al fin y al cabo, alteraciones del revestimiento cutáneo acumuladas con el paso de los años y como consecuencia de factores extrínsecos e intrínsecos. Son propias del resultado de la evolución de la vida, y una de las manifestaciones mas impactantes del envejecimiento cutáneo. Por si hay alguien por ahí que aún no lo sabe, en medicina estética se llama “código de barras” a las arrugas verticales que se forman alrededor de la boca, tanto en el labio superior como inferior. Pertenecen a la categoría de arrugas de expresión, y se producen, como su nombre indica, por la contracción repetida de los músculos de expresión. Son perpendiculares al eje mayor del músculo y se producen por la contracción de músculos que van del tendón o hueso a la piel. Durante toda la historia de la humanidad, las arrugas han sido sinónimo de sabiduría y experiencia. Solo a partir del siglo XX, con el aumento de la esperanza de vida, se ha incrementado su interés por disimularlas.

Hay que tener en cuenta la importancia de las comisuras de la boca, ya que son el punto de anclaje de varios músculos que dan forma a la proyección de la boca, otorgando el gesto de positividad o el de “sonrisa descolgada” o amargura.
  • Pérdida de estructura

Las del “código de barras”, en concreto, son arrugas que pertenecen a la categoría de las gestuales, y son la consecuencia de años y años hablando, exclamando… pero también fumando, tomando el sol más de la cuenta sin protección, alimentándose de forma inadecuada, ingiriendo alcohol o evitando los tratamientos cosméticos. Pero, además, a medida que va pasando el tiempo, las capas dérmicas se van atrofiando (se reduce el estrato mucoso de Malpigui), la capa córnea se espesa y comienza a descender la actividad de los fibroblastos (las células responsables de crear colágeno, lo que da la elasticidad a la piel). El “código de barras” es una de las mayores preocupaciones de las mujeres, sobre todo cuando el pigmento de la barra de labios empieza a migrar entre las arruguitas. Este comienza a aparecer alrededor de los 40 años, sobre todo si eres fumadora.

  • Ácido hialurónico, el antídoto

Hoy por hoy, es uno de los grandes aliados para neutralizar el “código de barras”. Se trabaja con texturas de diferente densidad según el resultado que se desea conseguir (más o menos volumen, o mayor o menor hidratación), y con aguja o con cánula, rellenando suavemente el perfil del labio para eliminar las arrugas que llegan hasta el bermellón (la zona central). El resultado es de mayor tersura, brillo, turgencia, una sensación más esponjosa y una delineación y resalte más claro del “arco de Cupido” (la pequeña “v” en el centro del labio superior) y las comisuras, así como un mejor equilibrio bucal. Hay que tener en cuenta la importancia de las comisuras de la boca, ya que son el punto de anclaje de varios músculos que dan forma a la proyección de la boca, otorgando el gesto de positividad o el de “sonrisa descolgada” o amargura. Los tratamientos con ácido hialurónico son rapidísimos. Para un “código de barras” puede ser suficiente la estancia de apenas media hora en la clínica de medicina estética, y el resultado te durará entre 12 y 18 meses.