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El mejor retoque es el que nadie notará

¿Es posible mantener una apariencia natural y someterse a tratamientos médico-estéticos? Te contamos por qué la respuesta es afirmativa.

Hace tan solo unos años, la pregunta de moda era: “qué guapa estás, ¿qué te has hecho?” o “siempre vas estupenda, ¿quién te pincha?”. Eso se acabó. A nadie le gusta contar que se trata el rostro de la misma manera que nadie va diciendo por ahí con qué agua micelar hace su higiene facial, qué activos lleva su sérum o qué vitaminas se toma con el desayuno. Tratarse la piel y poner freno a las señales de la edad ya forma parte de la rutina de belleza de cada cual, y tiene que ver con las decisiones que cada uno va tomando.

  • El médico estético, ese maestro invisible

El concepto de la belleza es idéntico al de la limpieza: que solo se nota cuando no está. Nadie repara en una casa limpia o el baño impecable de un hotel; sin embargo, un trasto fuera de su sitio, o un tissue arrugado en el suelo pueden arruinar la sensación de confort que aporta un espacio. Y el papel de los médicos estéticos es como el de los míticos mayordomos ingleses: no te das cuenta de que están, no reparas en ellos ni se hacen notar, pero el caso es que nunca te falta de nada. Exactamente así es la belleza del futuro: aquella que sorprende por su impecabilidad, pero sobre todo, por su naturalidad

El objetivo, por tanto, es elevar esos rasgos y dar alegría a tu gesto y luminosidad y vitalidad a la piel.
  • Ser tú, con tu edad, y cada vez más bella

No se trata de que parezca que has parado el reloj, ni de que aparentes 10 años menos. Es mucho más sencillo: se trata de que seas exactamente tú, porque eso es lo que te hace única e intransferible, con tus gestos, tus pecas, la forma legendaria de tus cejas, tu sonrisa imperfecta y adorable pero guapa, luminosa y sobre todo, sin signos de cansancio.

¿Y cuáles son esos signos de cansancio? Todas las arrugas verticales como la del entrecejo, las bandas platismales del cuello, las arrugas de marioneta y el surco nasogeniano, y esa sensación de “perro pachón” que aporta la caída de los tejidos por el efecto de la ley de la gravedad.

El objetivo, por tanto, es elevar esos rasgos y dar alegría a tu gesto y luminosidad y vitalidad a la piel. Por ejemplo, es increíble lo que puede hacer solamente in pinchacito de ácido hialurónico en las comisuras de la boca: en solo 15 minutos puedes pasar de tener un rictus de cansancio y decepción con otro mucho más armónico. Es como ser tú, pero con cara de ilusión. ¡Como si estuvieras enamorada, vaya!

  • El retoque invisible, el mejor

Así que ese es el objetivo. Que cuando tus amigas te pregunten qué cosmético estás utilizando, les hagas saber que tienes un médico estético de cabecera que te hace la vida (y el gesto) más sencillos y luminosos. ¡Será el mejor regalo que les podrás hacer nunca!