Glúteos firmes: ¿machacarte en el gimnasio o conseguirlos en 20 minutos?

Desde hace unos meses, los gimnasios se han llenado de mujeres haciendo sentadillas con pesas. Ahora, es posible conseguir los glúteos firmes de un entrenamiento después de un año en media hora con el Ácido Poli-L-Láctico (PLLA).

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Un procedimiento no es mejor ni peor que el otro. Simplemente, ambos tienen sus pros y sus contras. Según Javi del Mazo, entrenador personal, trabajar el glúteo en el gimnasio viene muy bien, no solo a nivel estético sino, sobre todo, a nivel funcional, “porque nos da autonomía y movilidad en la vida diaria al andar y correr. Es verdad que para mantener unos glúteos firmes y en su sitio hace falta estar entrenando de tres a cinco días semanales y seguir una dieta, lo que puede resultar tedioso para alguien que no quiere entrenar, no le gusta o no está acostumbrado”, opina el experto. A su favor cuenta con la parte económica, lo que cuesta al mes una cuota de gimnasio. Algo que se puede permitir casi todo el mundo, pero hace falta una fuerza de voluntad de caballo.

En cambio, si optas por reafirmar y dar volumen a tus glúteos en una clínica de medicina estéticacon la ayuda del nuevo Ácido Poli-L-Láctico diseñado para procedimientos corporales, podrás obtener el mismo resultado que en un año de entrenamiento en tan solo media hora. El ácido poliláctico es nada menos que un estimulador de colágeno que se ha venido utilizando en medicina durante más de 20 años para suturas reabsorbibles y en el tratamiento de cicatrices. Las partículas de PLLA trabajan a nivel profundo en la piel activando tu formación natural de colágeno, por lo que el volumen que te crea es duradero. Te lo colocarán en el área de los glúteos donde te gustaría tener más volumen. El tratamiento es prácticamente indoloro, porque te aplican una crema anestésica, y el número de sesiones ideal está entre una y tres. Sus resultados se mantienen hasta dos años. Su único inconveniente con respecto al gimnasio es el precio, más elevado que una cuota de gimnasio, desde luego. La clave está en sopesar ambas opciones. ¿Por cuál te decides?

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