Full face a toda máquina

Rocío Vázquez, directora de la Clínica sevillana que lleva su nombre, habla de los sorprendentes resultados que obtiene con el ácido hialurónico.

Experiencias pacientes

El ácido hialurónico es el material que más utiliza y, de entre todos los tipos, prefiere el más denso, “porque para flacidez y la técnica del full face o bioplastia le va como anillo al dedo”, dice. “Fui la primera que lo aprendió en España, es una técnica que llegó de Brasil de la mano del famoso doctor Nácul. Lo llaman la estética del tercer milenio, y durante 15 años el doctor la ha ido perfeccionando, formando especialistas en todo el mundo. Es un artista, fue el primero en descubrir los secretos de la belleza en el rostro humano y relacionarlos con los volúmenes en la cara, los ángulos, las proporciones, las luces y las sombras…”, añade Rocío. Y es que la técnica de la bioplastia facial consiste en remodelar el rostro. Primero fue con aguja y después con cánula, mucho más segura. “Es una técnica perfecta para remodelar el rostro de las personas que vienen con la piel descolgada, con el jawl (la mandíbula, y hasta el contorno de la boca) desestructurado, con lo que se puede remodelar el ángulo mandibular y el óvalo facial. Y esto lo hacemos con relleno porque tensa la cara sin hincharla, ya que va a músculo”, justifica la doctora, que habla maravillas acerca de la evolución de este tipo de materiales de medicina estética. “Antes, no contábamos con productos los suficientemente buenos ni con la suficiente firmeza como para obtener grandes resultados, pero ahora podemos conseguirlos con los nuevos materiales, evitando que la paciente salga con cara de pez globo. Porque hay que tensar la cara con el material de relleno adecuado a cada zona”, explica.

Hay casos realmente sorprendentes, sobre todo por las últimas técnicas, me encanta ver cómo se levanta una ceja sin necesidad de hilos. Ahora disponemos de procedimientos que hace unos años no existían, por ejemplo, para subir una ceja hacemos unos puntos con ácido hialurónico que nos permiten arquearla y también neutralizar un exceso de arqueado. “O”, recuerda, “antes no teníamos productos para ojeras, sobre todo ahora que lo que sí veo en mis pacientes es el sufrimiento reflejado en la cara. A partir de la pandemia estoy viendo cómo los materiales se están absorbiendo mucho más rápidamente debido a la incertidumbre”, cuenta Rocío. Quizá por eso la mejora de la ojera ha sido uno de los tratamientos estrella. “Y mucha gente ha aprovechado también para mejorarse los labios. Pero sin duda, el descolgamiento ha sido brutal, por eso me gusta más el ácido hialurónico más denso, porque da muy buenos resultados para devolver la lozanía a esas caras que la han perdido. Durante la pandemia, nos hemos cuidado mucho los ojos y nada el tercio inferior”, remata. Como cuenta la doctora, el descolgamiento, sobre todo en el tercio inferior, se produce por la reabsorción de los compartimentos grasos, pero también de los materiales médico-estéticos que llevaban ya colocados los pacientes.

La edad media de las clientas de Rocío es de 45, pero “tengo pacientes de 30, de 20, de 70, y hasta de 80…”, enumera. Los hombres se encuentran en la horquilla entre los 40 y 55, y los tratamientos más demandados por ellos son las rinomodelaciones (de nariz) y los tratamientos corporales como el aumento de glúteos. “Ojalá sigan investigando, porque gracias a la ciencia seremos cada vez mejores profesionales y seguiremos dando cada vez mayor satisfacción a nuestros pacientes”, remata Rocío Vázquez.